martes, 3 de noviembre de 2009

Rinconete sobre Amir Valle

Jueves, 15 de octubre de 2009


Amir Valle y el «realismo negro»

Por Luis Rafael

Siguiendo el paradigma de la literatura realista y de crítica social, Amir Valle (1967) ha derivado desde autor de textos para niños, crítico literario y cuentista, para encontrar su camino en la narrativa del «realismo negro», donde su formación como periodista, su dominio de las técnicas narrativas y su pasión por el testimonio se conjugan en un estilo violento y descarnado con que aborda temas a veces demasiado novelescos que, sin embargo, pretenden respetar la veracidad de los hechos. Este hallazgo lo acerca al neo-policial hispanoamericano, que rebasa cierta zona de su narrativa, y lo convierte en uno de los escritores más significativos de las letras cubanas contemporáneas gracias a su popular saga de novelas negras. Las puertas de la noche (2001), Si Cristo te desnuda (2001), Entre el miedo y las sombras (2003), Santuario de sombras (2006), son algunos de los títulos debidos a la vocación creativa de Valle quien, pieza a pieza, edifica una historia alternativa, transgresora de la historia oficial, aquella que apenas difunden las agencias de noticias. La serie protagonizada por el teniente Alex Vargas suma varias producciones dentro del género y sigue una trayectoria en ascenso por sus aciertos formales y su interés central de constituirse en una especie de «comedia humana» aplicada a la difícil y contradictoria realidad de la Isla de las Antillas, donde coexisten la drogadicción, la prostitución, la criminalidad en los barrios, la pérdida de los valores humanos y éticos, la doble moral, la marginalización y la corrupción social.
Amir Valle se reconoce continuador de una literatura realista y policial cuyos exponentes nacionales inmediatos para él serían los narradores Leonardo Padura y Justo Vasco, quienes escriben y publican obras en que, con el pretexto consabido de resolver casos delictivos, se revelan los vicios de la sociedad. Con su ya notable producción novelística, Valle aporta una visión desmitificadora y desencantada de Cuba a la llamada nueva narrativa policial o narrativa negra de Hispanoamérica, que tiene el mérito de cuestionarse su tiempo y de interrogar a la sociedad sobre su presente y su futuro, una literatura que puede resultar incómoda, deleitosa de lo peor de su época, pero que es hija de nuestro realismo y de indudable valor y trascendencia. Este «realismo negro», criminal, no refleja toda la realidad. Las obras policiales de hoy no siguen los paradigmas clásicos del género. Más bien explicitan una narrativa que se aprovecha de las claves estructurales de un género atractivo para el lector y le ofrecen una nueva mirada sobre su entorno, caótico y a veces descorazonador. Amir Valle trasciende lo meramente policial para erigirse retratista certero de las miserias y las angustias de una etapa de cambios y desvalores en que se decide el futuro y se reacomodan los cánones artísticos; su «realismo negro», más allá de la obra consagrada a lo policiaco, está llamado a iluminar la oscura maleza en su exploración de una realidad que también nos circunda y cerca.

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