martes, 2 de marzo de 2010

Rinconete sobre Miguel del Carrión


Jueves, 17 de diciembre de 2009


Miguel del Carrión y su defensa moral de la mujer

Por Luis Rafael

Nadie como Miguel del Carrión (1875-1929) para describir el mundo femenino. En sus narraciones publicadas en Cuba durante los años iniciales del siglo xx y en sus obras inéditas demostró un conocimiento inusual de la sicología y los conflictos de la mujer, trazando vívidas caracterizaciones de sus personajes. Particularmente en las novelas Las honradas (1917) y Las impuras (1919), donde sus protagonistas femeninas arrastradas por la pasión amorosa revelan un universo de contradicciones sociales, al tiempo que encarnan dos paradigmas: la «burguesa honrada» y la «pobre impura». No en vano la aparición de Las honradas conmocionó a la sociedad habanera de su época y Las impuras estuvo durante varios años prohibida para las castas solteras, hasta alcanzar reconocimiento y convertirse en una de las obras literarias más exitosas, con numerosas ediciones, versiones teatrales, radiales y televisivas.
Bajo el influjo del realismo positivista y de la literatura de Emile Zolà, Carrión se adentró en la intimidad de sus personajes para demostrar las contradicciones y pasiones que arrasan al ser humano, fundamentalmente en su relación con un tema para entonces tabú: el sexo. Victoria, la protagonista de Las honradas, se casa con un hombre al que no ama y quien no despierta en ella la atracción sexual que sin embargo llega a sentir por un ser soberbio y vanidoso que se convertirá en su amante y finalmente la rechazará. Los vericuetos emocionales de Victoria, que solo mediante el adulterio conoce una efímera felicidad y se realiza sexualmente, sirven al autor para exponer su tesis sobre los derechos morales de la mujer frente a una sociedad castrante y machista. Por su parte, la sufrida protagonista de Las impuras, Teresa, pese a su rectitud moral y al estoicismo con que asume su liberación, aplastada por la intransigencia de su hermano y de su amante, es vencida por un mundo al que renunció para dar cauces a un amor «ilícito», que la condenaba y empuja a prostituirse.
Algunos críticos han defendido que Las impuras sea continuación de Las honradas porque retoma varios personajes y situaciones de la primera, aunque cada pieza presenta independencia argumental y cumple diferente objetivo. Lo cierto es que Las honradas saca a la luz el relato de «la caída» de una mujer que gracias a su talento para enmascarar los sentimientos y ocultar su infidelidad incluso del esposo engañado disfrutará del reconocimiento social erigiéndose como paradigma de la moral burguesa; mientras que en Las impuras apreciamos la crueldad de una sociedad intransigente que condena a la mujer solo por la valentía con que expuso sus sentimientos negándose a seguir las reglas de la falsedad y la conveniencia. Apegado al realismo y hombre crítico con su tiempo, socavado por los males de una república caricaturesca donde la farsa electoral y los desmanes político-administrativos eran de conocimiento público, Miguel del Carrión aprovecha estas novelas para hacer una radiografía del cinismo de una sociedad que hacía silencio ante la corrupción y admitía el sometimiento femenino.

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